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El esfuerzo mundial para la erradicación de la polio: ¿Un plan para combatir la COVID-19?

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Por John Hewko, secretario general y director general de Rotary International

¿Qué podemos aprender de nuestra batalla contra el virus de la polio para ayudar en nuestra lucha contra el coronavirus?

En 1988, la polio paralizó a 350 000 niños al año en 125 países. Hoy en día, gracias a los esfuerzos de Rotary y sus aliados en la Iniciativa Mundial para la Erradicación de la Polio (GPEI por su sigla en inglés), se ha logrado una reducción del 99,9 % de los casos de polio en el mundo, y sólo dos países siguen informando casos del poliovirus salvaje: Afganistán y Pakistán. Alrededor de 19 millones de personas que de otro modo quedarían paralizadas caminan hoy en día, y se han evitado 1,5 millones de muertes.

A medida que el mundo soporta la pandemia de COVID-19 y surgen prometedores candidatos a la vacuna, nos enfrentamos a la tarea titánica de garantizar que todas las personas, incluidas las de comunidades vulnerables, sean vacunadas. ¿Cuáles son los componentes clave del programa de erradicación de la polio que pueden aplicarse a la lucha contra la COVID-19?

Alianzas

Las alianzas sólidas entre los gobiernos y organizaciones son vitales para luchar contra una enfermedad. La formación de la GPEI, una alianza público-privada entre Rotary, la OMS, el UNICEF, los CDC, la Fundación Gates, la GAVI y los gobiernos, garantiza la aportación diversa de una variedad de organizaciones con diferentes conocimientos especializados.

Fomento de la confianza

Para fomentar la confianza en las vacunas entre los padres y los cuidadores y combatir la desinformación, el programa contra la polio colabora con personas influyentes locales, líderes religiosos, educadores, instituciones de salud, ancianos de las tribus y los medios de comunicación. Estos enfoques adaptados a la comunidad desempeñan un papel fundamental para aumentar la confianza en la vacuna antipolio y en la inmunización en general.

Infraestructura

Los elementos de la infraestructura para la erradicación de la polio -que comprende laboratorios, millones de trabajadores de la salud y tecnología innovadora- ya se están utilizando contra la COVID-19, o se utilizarán en el futuro. Por ejemplo, la vasta red de vigilancia de la polio, que detecta el virus de la polio en los seres humanos y en el medioambiente, se está utilizando ahora para identificar los presuntos casos de COVID-19. El programa contra la polio también desarrolló un sistema de cadena de frío -compuesto por congeladores, refrigeradores y cajas de frío- para almacenar la vacuna y mantenerla fría mientras se transporta a través de largas distancias, lo que puede ser útil en el despliegue de una vacuna contra la COVID-19.

Acabar con una enfermedad es un enorme compromiso. Pero cuando los gobiernos, las instituciones multilaterales y las organizaciones sin fines de lucro como Rotary se movilizan juntos, nada es insuperable. Los notables progresos realizados en la erradicación de la polio constituyen un plan para superar la COVID-19, especialmente para la distribución y aceptación de una vacuna eficaz que permita lograr el tan esperado fin de esta pandemia.

Artículo originalmente publicado en inglés en: www.futureofpersonalhealth.com
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