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Joven de espíritu

Holger Knaack tiene una visión renovada del Rotary del futuro. Con ayuda de sus amigos, las cosas deben funcionar satisfactoriamente

 

Holger Knaack pasa la aspiradora.

El Club Rotario de Herzogtum Lauenburg-Mölln ha concluido su bazar de Navidad anual en el claustro de la Catedral de Ratzeburg, que data del siglo XII. Tras dos días de ventas de artesanías, muérdago, pasteles y galletitas caseras, el club obtuvo una recaudación aproximada de 8000 euros, que este año se destinará a brindar ayuda a niños gravemente enfermos. Mientras los socios del club desarman los stands y guardan las sillas y mesas, Knaack toma la aspiradora y se concentra en limpiar el piso a conciencia, para que no queden ni una sola miga ni mota de polvo, ni fragmentos de oropel.

En este momento, Knaack es el presidente electo de Rotary International, y se prepara para tomar posesión del cargo de presidente el 1 de julio de 2020. No obstante, sigue siendo un rotario más, afiliado a su club desde hace 27 años, que trabaja igual que todos los demás socios. “Él quiere ser solo un amigo entre amigos”, afirma la socia del club Barbara Hardkop.

Hay una frase en alemán que dice: man holt die Leute ins Boot. Significa poner a la gente a trabajar en torno a una misma meta. Durante el año venidero, los rotarios descubrirán que Holger Knaack no es de los que se quedan mirando mientras los demás trabajan. Igualmente importante es para Knaack la filosofía de que trabajar mucho no impide pasar momentos agradables. A medida que transcurre este año y pone a la gente a trabajar —especialmente para impulsar su principal prioridad, invertir en la gente joven— no escatimará esfuerzo alguno para que todos lo pasen muy bien.

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